Pues sí, abandonaico tengo el blog, arrasado, vacío, huérfano de anécdotas infantiles. Un drama, vamos.
a ver... qué puedo contar...
Os cuento que Lucas se escabulle en nuestra cama cada noche, el muy golfo. Pero qué horror gritan algunas! no es muy mayor, preguntan otros... y si, pero en el fondo es que amanecer con su carita pegada a la tuya y su: mamá, te quiero! guapa! y sus ojos azules somnolientos y su petate lleno de pis...
Estamos sometidos, sin lugar a dudas. Aquella noche que no aparece por nuestra cama hasta las 7 am, le aplaudimos en el desayuno: hoy no has dormido en la cama de papá y mamá, qué mayor! Él se enfada, se enfurruña, grita: NO! si he dormido en la cama de mamá y papá...
Juan dice: a mi nunca me invitáis a vuestra cama. Y la verdad es que él nunca ha dormido con nosotros, primero porque nunca le hemos metido en la cama (era esa época cuando todavía eramos estrictos...) y segundo, porque a él mismo el parece incomodo.
A veces se acuestan juntos en la cama de Lucas, Juan tiene miedos de mostruos, vampiros, zombies, fantasmas y todo personaje imaginario y espectral que sele pase por la cabeza... pero es de esos niños que le atrae lo terrorífico durante el día, y durante la noche, se muere de miedo...
Sigue dibujando fenomenal, en el cole todo muy bien, sus dinosaurios, aviones de guerra, animales mitológicos, una imaginación desbordante, una sensibilidad especial, una manera de mirar el mundo analítica y científica: mamá, tengo una hipótesis sobre los monstruos de tres cabezas... en fin...
Lucas es le rey de su clase, divertido, socarrón, bromista, pero también gruñón y con carácter. Ágil y coordinado, hace el spagat en mitad del salón con una facilidad... Por fin consiguió el control de esfínteres después de casi 6 meses, un cuadro de incentivos, mil pises y cacas,... por la noche todavía ni lo intento... para que se haga pis en mi cama!
En Semana Santa nos vamos a Santoña a ver si hay algo de playa, aunque sea de lejos.