
Pues eso, se acabó lo bueno. Después de más de 5 meses de lactancia materna exclusiva, comienza el destete.
Es el principio del fin, y estoy deseandolo... a medias... es un sentimiento contradictorio.
Por un lado, me ha encantado y me encanta dar el pecho, me parece maravilloso (ya se me han olvidado las grietas y dificultades del principio)... se que suena cursi, pero así ha sido.
Pero ya tengo ganas de que la hormona que llegó a mi vida hace más de un año me abandone por fin, ella también echa de menos su casa, de hecho, tened cuidado que si la dejo ir, va a andar suelta y puede poseer a la que menos se lo espere... aviso!
Además, tengo ganas de que mis pechos, barriga y blandeces varias vuelvan a su ser, no es que antes del embarazo fueran carnes prietas, pero vamos, algo más moderado.
Han sido 5 meses de pecho exclusivo, desde hace un poco más de una semana he quitado una toma (la de la hora de comer) por un biberón que ahora ya se zampa sin problemas.
Hoy he quitado ya la merienda, que en breve sustituiré por la fruta.
Este fin de semana meteré ya los cereales en el bibe de la comida.
Dentro de una semana quitaré otra toma y así con todas las tomas hasta el día 18 de abril que me voy una semana de viaje con mis hermanos a la Toscana.
La verdad es que si no tuviera ese viaje, a lo mejor hubiera mantenido la primera toma y la última del día por algún tiempo más... pero bueno.
Así que nada, se va cortando el último cordón umbilical... ya no dependerá de mi 100%, aunque suene como algo bueno (que lo es, es necesario), pero no puedo evitar sentir algo de pena.
Echaré de menos esos momentos de cercanía, de contacto, de mamífero...
Solos él y yo en nuestro pequeño mundo lácteo.
1 comentario:
es cierto- da mucha pena. se echa de menos
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