Esta mañana en ayunas nos despedimos de todo, cerramos la cremallera de la maleta y nos tragamos el miedo.
Había llegado el día. "Venid el viernes en ayunas (yo... Ramón sólo con un café bebido por solidaridad) y vemos cómo se desarrolla la mañana".
Ahí estábamos, habíamos dejado a Juan ya organizado (Qué suerte contar con una familia tan extensa y tan dispuesta!) y la maleta en el coche, envuelta en el típico halo de vergüenza de la parturienta que no sabe si esos "dolorcillos" cada dos minutos son en realidad contracciones de parto... qué vergüenza, no vaya a ser que me manden para casa... y en 10 minutos ha dado a luz.
Pero en mi caso una vez más, más verde que una manzana.
Además, como Guadalfajara venía de una semana de vacaciones, tenía la consulta de bombo en bombo, ... no creo que fuera el día más idóneo para una cesárea.
Nos cita para el lunes 31 de mayo... se me ocurre decirle que llevo varios días que me pica todo el cuerpo. Le cambia la cara. Me manda unos análisis para ver las transaminasas, por si tengo un tema de bilis... que puede ser tóxico para el bebé y le puede agriar el carácter, como dice Ramón.
Al final todo bien, bajo control. Hemos desayunado tortitas para celebrarlo... Ramón también, por solidaridad.
Volvemos el lunes para la cesárea ya con la maleta por delante, sin vergüenzas, enarbolando las braguitas desechables y los discos de lactancia.
Habrá que volver a tragarse el miedo y las lágrimas al despedirnos de Juan... pero ya con muchas ganas de cerrar etapas.
...Mientras tanto, disfrutaremos de este fin de semana de regalo.
3 comentarios:
Ayyyy, qué poco queda, qué nervios y qué ilusión.
Todo va a salir FENOMENAL :))
Ánimo mujer, el viernes en casa ;)
Ay! A punto he estado de meterme corriendo en el feisbuk y felicitarte/os!! Jajajaja Un besote y muchos ánimos que ya estáis ahí ahí!!
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