
a las tresmenosdiez le dejo en el cole.
hoy no ha dormido la siesta y les dará la tabarra toda la tarde, seguro.
Antes de salir de casa me ha pedido que le pusiera su reloj de bobesponja.
Se lo pongo, lo consulta, "son las cuatroymedia", afirma.
Durante todo el camino me ha insistido en que no quería que el chaquetón le tapara el reloj. Quería lucirlo, que todos lo vieran al llegar.
Le dejo en la cancela de su patio, me mira: ¿vienes luego? Claro que si! Le planto un beso y sale corriendo, ya no se acuerda de mi. Le observo.
Por el recreo del cole le veo correr alegre, despreocupado, luminoso... buscando la próxima víctima de sus empujones y consultando, orgulloso, su reloj.
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