no despertar a Cigoto de sopetón.
abrir puerta, subir persiana, y dejar que la mañana le llegue tranquilamente y transforme su sueño en sonrisa.
si no, corre peligro de ser poseído por un psicópata sollozante capaz de transformar el agradable desayuno familiar en la batalla del Ebro y sacar de quicio a cualquier madre que pretenda llegar al curro con la mente medianamente saneada.
me lo apunto.
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